El SIBO (Small Intestinal Bacterial Overgrowth, o sobrecrecimiento bacteriano en el intestino delgado) es un exceso de bacterias en una zona del intestino donde normalmente debería haber muy pocas. Ese desequilibrio hace que los alimentos fermenten donde no deben, y de ahí vienen la hinchazón, los gases y el resto de síntomas.
Si sospechas que puedes tener SIBO, o te acaban de dar un positivo y no sabes por dónde empezar, aquí te lo explico con calma.
¿Qué es exactamente el SIBO?
Tu intestino delgado se encarga sobre todo de absorber nutrientes, y por eso normalmente tiene pocas bacterias. Cuando por algún motivo esas bacterias se multiplican de más, aparece el SIBO.
Esas bacterias «de más» fermentan los alimentos que comes y producen gases (hidrógeno, metano o sulfuro). El resultado: distensión, gases, molestias y, muchas veces, problemas para absorber bien ciertos nutrientes.
Síntomas del SIBO
Los síntomas del SIBO se parecen a los de otros problemas digestivos, por eso muchas veces pasa desapercibido durante meses o años. Los más habituales:
- Hinchazón y distensión abdominal, sobre todo después de comer
- Gases en exceso
- Diarrea, estreñimiento o alternancia de ambos
- Dolor o molestias abdominales
- Sensación de digestiones pesadas
- Cansancio y, a veces, déficits nutricionales (hierro, vitamina B12…)
Si te suena esta lista, merece la pena investigarlo en lugar de convivir con ello.
¿Cómo saber si tienes SIBO?
El SIBO se confunde con otros problemas digestivos, así que los síntomas por sí solos no bastan. Pero hay señales que hacen sospechar:
Señales que hacen sospechar un SIBO
- Hinchazón que empeora a lo largo del día, sobre todo tras comer.
- Gases y distensión que no mejoran con los cambios de siempre.
- Síntomas que aparecieron tras una gastroenteritis, un viaje o una tanda de antibióticos.
- Un diagnóstico de «intestino irritable» que no termina de mejorar.
Si te suena, el siguiente paso es un test de aliento (te lo explico más abajo). Pero recuerda: el diagnóstico lo confirma un profesional, no una lista de síntomas.
¿Por qué aparece el SIBO? Causas
El SIBO casi siempre es la consecuencia de otra cosa. Las causas más frecuentes tienen que ver con que el intestino no «barre» bien las bacterias:
- Alteraciones en la motilidad intestinal (el intestino se mueve más lento de lo debido)
- Secuelas de una gastroenteritis o infección digestiva
- Uso prolongado de fármacos que reducen el ácido del estómago
- Cirugías abdominales previas o alteraciones anatómicas
- Estrés mantenido y otros factores
Por eso, tratar el SIBO sin entender por qué apareció suele llevar a recaídas. Puedes leer más sobre el origen de tu SIBO.
SIBO o intestino irritable (SII): ¿cómo diferenciarlos?
Es una de las dudas más frecuentes, y con razón: comparten muchos síntomas (hinchazón, gases, diarrea o estreñimiento). De hecho, se estima que una parte de las personas diagnosticadas de intestino irritable tienen en realidad un SIBO detrás.
La diferencia clave: el SII es un diagnóstico por descarte (se etiqueta cuando no se encuentra otra causa), mientras que el SIBO tiene una causa concreta —el sobrecrecimiento bacteriano— y se puede confirmar con un test. Por eso, si te han dicho que tienes «colon irritable» pero no acabas de mejorar, merece la pena investigar si hay un SIBO por debajo.
Tipos de SIBO
No hay un solo SIBO: se clasifica según el gas que producen las bacterias, y cada tipo da síntomas distintos.
- SIBO de hidrógeno: el más frecuente, se asocia sobre todo a diarrea.
- IMO (antes «SIBO de metano»): produce estreñimiento. En realidad lo causan arqueas, no bacterias. Te lo explico en ¿qué es el IMO?
- SIBO de sulfuro: menos frecuente, con gases de olor fuerte.
Saber tu tipo es clave para el tratamiento. Lo desarrollo en tipos de SIBO.
¿Cómo se diagnostica? El test de aliento
El SIBO se diagnostica con un test de aliento: bebes un sustrato (lactulosa o glucosa) y se mide el hidrógeno y el metano que exhalas a lo largo de la prueba.
Para que el resultado sea fiable, hay que preparar bien la prueba con la dieta de los días previos. Te cuento cómo en test para detectar SIBO y qué comer antes de la prueba.
¿Qué comer si tienes SIBO? La dieta
No existe una única «dieta del SIBO», pero la alimentación es una de las herramientas más importantes. La más utilizada es la dieta baja en FODMAP —unos carbohidratos que fermentan mucho y «alimentan» el sobrecrecimiento—, que suele plantearse por fases:
- Fase de reducción: se bajan temporalmente los alimentos más fermentables para aliviar los síntomas.
- Fase de reintroducción: se van probando de nuevo, poco a poco, para ver cuáles toleras.
- Fase de personalización: te quedas con la dieta más amplia posible que te siente bien.
Importante: no es una dieta para hacer sola ni para siempre. Restringir demasiado, o demasiado tiempo, empobrece la microbiota y puede empeorar las cosas. Lo ideal es hacerla acompañada y ajustada a tu tipo de SIBO y tus síntomas.
Tratamiento del SIBO
El tratamiento del SIBO no es una sola cosa: suele combinar varias piezas que se apoyan entre sí.
- Tratamiento médico: normalmente antibióticos específicos (como la rifaximina), que pauta tu médico o digestivo. En algunos casos se opta por un abordaje con fitoterapia (antimicrobianos herbales).
- Nutrición adaptada: para reducir los síntomas mientras se trata, no alimentar el sobrecrecimiento, ayudar a recuperar la microbiota después y prevenir recaídas. Es donde yo te acompaño.
- Trabajar la motilidad: a veces se usan procinéticos para que el intestino «barra» bien y evitar que vuelva.
- Tratar la causa: si no se aborda por qué apareció, es fácil que reaparezca.
Como farmacéutica y nutricionista, algo que veo mucho es que el tratamiento se tolera mejor —y hay menos recaídas— cuando la parte nutricional está bien ajustada. Si quieres, puedes ver cómo trabajo como nutricionista especializada en SIBO.
¿Te han diagnosticado SIBO y no sabes qué comer? En consulta revisamos tu caso y diseñamos un plan nutricional específico para tu tipo de SIBO. Reserva tu primera consulta.
Preguntas frecuentes sobre el SIBO
¿El SIBO se cura?
Sí, el SIBO tiene tratamiento. La clave para que no vuelva es tratar también la causa que lo provocó.
¿El SIBO es lo mismo que el intestino irritable?
No, pero están muy relacionados. Muchas personas diagnosticadas de intestino irritable en realidad tienen un SIBO detrás. La diferencia es que el SIBO tiene una causa concreta y se puede confirmar con un test de aliento.
¿Qué se puede comer si tienes SIBO?
Depende de tu caso y tu tipo de SIBO. La pauta más habitual es una dieta baja en FODMAP por fases, pero no debe hacerse a ciegas ni de forma indefinida: lo ideal es personalizarla con acompañamiento.
¿Cuánto se tarda en tratar el SIBO?
Depende del caso y del tipo, pero suele ser un proceso de semanas o meses. No es algo de un día para otro, y por eso el acompañamiento es importante.
¿Puedo tratar el SIBO solo con dieta?
La dieta es una parte clave, pero normalmente se combina con tratamiento médico. Hacerlo solo con restricciones puede empeorar las cosas.
