El SIBO no es una sola cosa: se clasifica en varios tipos según el gas que producen los microorganismos que crecen de más en tu intestino. Y esto importa mucho, porque cada tipo da síntomas distintos y se trata de forma diferente.
Si te han dado un positivo en SIBO, saber de qué tipo es el primer paso para orientar bien el tratamiento.
¿Por qué hay varios tipos de SIBO?
Cuando las bacterias (o arqueas) fermentan los alimentos en el intestino delgado, producen gases. Según qué gas predomina, hablamos de un tipo u otro de SIBO. Ese gas se mide en el test de aliento y, además, explica buena parte de tus síntomas.
Diarrea
Estreñimiento
Diarrea + gases fuertes
SIBO de hidrógeno
Es el más frecuente. Lo producen bacterias que fermentan los carbohidratos y liberan hidrógeno. Se asocia sobre todo a diarrea, hinchazón y gases. Suele ser el que mejor responde al tratamiento.
SIBO de metano (IMO)
Antes se le llamaba «SIBO de metano», pero se renombró a IMO porque no lo causan bacterias, sino arqueas productoras de metano. El metano ralentiza el tránsito, así que su síntoma estrella es el estreñimiento y la distensión. Te lo explico a fondo en ¿qué es el IMO?
SIBO de sulfuro
El menos conocido (y hasta hace poco, difícil de detectar). Lo producen bacterias reductoras de sulfato, que generan sulfuro de hidrógeno —un gas con olor característico a huevo podrido—. Suele cursar con diarrea y, a veces, otros síntomas fuera del sistema digestivo.
SIBO mixto
Muchas personas no tienen un solo tipo, sino una combinación (lo más habitual, hidrógeno + metano). Esto requiere un abordaje aún más personalizado.
¿Por qué importa saber tu tipo?
Porque el tratamiento no es el mismo: las pautas nutricionales, el enfoque médico e incluso los tiempos cambian según el gas predominante. Tratar un IMO (estreñimiento) igual que un SIBO de hidrógeno (diarrea) puede no funcionar —o incluso empeorar los síntomas.
¿Cómo se sabe el tipo?
Con el test de aliento, que mide el hidrógeno y el metano que exhalas tras tomar un sustrato. Te cuento cómo es y cómo prepararlo en el test de SIBO. Y si quieres el panorama completo, aquí tienes qué es el SIBO.
El papel de la nutrición según tu tipo
No existe una única «dieta del SIBO»: lo que ayuda en un tipo puede no servir en otro. Por eso la alimentación se adapta a tu gas predominante, tus síntomas y tu situación. Restringir a ciegas suele hacer más mal que bien. Puedes ver cómo trabajo como nutricionista especializada en SIBO.
¿Sabes de qué tipo es tu SIBO pero no qué comer? En consulta revisamos tu caso y diseñamos un plan nutricional específico para tu tipo. Reserva tu primera consulta.
Preguntas frecuentes
¿Cuál es el tipo de SIBO más común?
El SIBO de hidrógeno es el más frecuente y se asocia sobre todo a diarrea. Le sigue el IMO (metano), que produce estreñimiento.
¿El IMO es un tipo de SIBO?
Es su primo cercano. Antes se llamaba «SIBO de metano», pero se renombró a IMO porque no lo causan bacterias, sino arqueas productoras de metano, y puede afectar también al intestino grueso.
¿Se puede tener más de un tipo de SIBO a la vez?
Sí. Es habitual el SIBO mixto, sobre todo la combinación de hidrógeno y metano. Requiere un abordaje más personalizado.
¿El tipo de SIBO cambia el tratamiento?
Sí. Las pautas nutricionales y el enfoque médico varían según el gas predominante. Por eso conocer tu tipo es clave para tratarlo bien.
